La vida da muchas vueltas. Parpadeas y ha pasado tanto tiempo que miras hacia atrás y lees una entrada de un blog escrito por un chavalín que se creía un experto programador porque se había estudiado unos cuantos patrones de diseño y había decidido compartir sus descubrimientos con los cuatro gatos que acababan cayendo en su blog porque Google así lo había decidido. Las visitas, a fin de cuentas, alimentan el ego, y por aquel entonces, ese sabor proporcionaba una impostada sensación de importancia en un mundo que se estaba volviendo digital. A día de hoy leo aquellas entradas con ternura, ya que soy consciente de que no tengo ni idea sobre nada, y que todos los días hay algo sobre lo que aprender.

A medida de que mi carrera fue virando (abandoné el desarrollo en .NET y me pasé a la calidad del software), mi motivación por compartir información que más o menos dominaba fue decreciendo, ya que la sensación de seguridad que te ofrece creer que dominas una materia se fue desvaneciendo. Si unimos todo eso a la formación de una familia, es fácil imaginarse que mantener el blog pasó a un completo segundo plano.

En cualquier caso, hace poco decidí volver a retomar mi pequeño espacio personal, pero desde otro enfoque distinto. No creo que retome .NET (si bien lo he seguido usando en proyectos internos, me he quedado demasiado descolgado como para poder «enseñar» nada), así que he decidido hacer borrón y cuenta nueva, dejando https://danielggarcia.wordpress.com tal y como se concibió incialmente. Si te suscribiste o seguiste mi blog: mil gracias por tu atención. No obstante, entiendo que si seguiste a mi antiguo yo fue porque te interesaba .NET y el desarrollo. Y debido a que esta nueva etapa pretende ser más personal y enfocada en otras materias, no me parece justo «arrastrar» a mis suscriptores a temas que probablemente no les interesen.

Gracias por todo.

Comencemos.

Para llegar a ser grande necesitarás, al menos a tres tipos de personas: alguien mejor de quien poder aprender, alguien inferior a quien poder enseñar y alguien igual con quien poder medirse.

Frank Shamrock

Dejar un comentario